Otra derrota y van...

Independiente cayó 2-1 ante Atlético Tucumán y fue una lágrima. No jugó a nada. Fue un desastre de principio a fin y una vez más escupió la historia del club. El Ruso Rodríguez con 5 tapadas impresionantes y algo de Pisano, autor del gol, lo único del paupérrimo equipo de Miguel Angel Brindisi.

 Independiente no jugó a nada en todo el partido. Fue un desastre. En defensa no marcó y fue desbordado por todos lados, sobre todo por el costado derecho de Valles, por donde llegó el primer gol. En el mediocampo Alderete hizo agua, Mancuello fue mucha entrega pero nada más, Zapata intrascendente y el Rolfi Montenegro sin ser eje de creación ni de nada. Parra y Menéndez siempre de espaldas al arco y sin ser peligro para nadie.

Lo único rescatable fue el Ruso Rodríguez que impidió una goleada y Matías Pisano, que sólo jugó en el complemento y con sus gambetas marcó un camino. Es más, desde sus pies en forma individual se vio lo mejor del equipo y se llegó al descuento.

Desde el principio Atlético Tucumán fue amo y señor de los tiempos. Supo esperar a Independiente, supo dañarlo y de no ser por el Ruso o la mala puntería de sus delanteros estaríamos hablando de una goleada histórica. Ya a los 8 minutos una buena intervención de Rodríguez salvó el primer mano a mano, pero tres más tarde llegaba la apertura del marcador.

Sí, Galíndez recibió un buen pase, se metió en el área y salvo Valles todo el mundo sabía que iba a enganchar. El zurdo, detuvo su marcha y se paró para darle con derecha. El cuatro del Rojo siguió de largo de manera amateur y el jugador del conjunto tucumano le pegó con calidad por sobre el Ruso. Morel no logró alcanzar la pelota y explotó el estadio. Atlético se puso 1-0.

La desesperación se adueñó de un Independiente desolado, perdido, golpeado y sin actitud. Una vez más los jugadores demostraron que no había interés por hacer algo. Todos eran pelotazos a Menéndez y a Parra. Estos dos de espaldas al arco y el Rojo cero fútbol. Todas las líneas del visitante estaban haciendo un papelón. Otro más…

Tuvo alguna que otra chance perdida en el espacio como para poder igualar, pero ni eso hacen bien. El Rolfi probó de lejos, pero Lucchetti respondió bien. La realidad marcaba que Atlético Tucumán manejaba los tiempos del partido, le regalaba los espacios a Independiente que sin saber qué hacer con ellos le devolvía la pelota y el contraataque del local era cada vez más peligroso.

Así fue que de a poco el Ruso se fue convirtiendo en figura. A los 42 minutos se lo perdió increíblemente la Pulga Rodríguez, pero el segundo estaba al caer. Brindisi y sus muchachos pedían la hora, aunque lo fatídico apareció nuevamente. Pelota mal jugada en ataque y una contra letal que terminó en los pies de Morel que definió ante el uno visitante y marcó el 2-0 en el final de la primera etapa.

En esa jugada, Alderete quedó a mitad de camino, los centrales estaban en el área rival, Valles corrió siempre de atrás y ni Mancuello ni Villalba pudieron detener la velocidad y precisión del rival. Todo mal hizo Independiente en el primer tiempo.

El complemento fue más de lo mismo. La contra se incrementó y fue más profunda porque Independiente estaba regalado, desorientado y desequilibrado. Alderete no paró a nadie. Zapata terminó por izquierda, Valles quedó solo por derecha y perdió siempre. Tula y Morel perdieron toda la noche. Así el Ruso salvó una y otra vez al equipo.

Ya a los dos minutos sacó un cabezazo fenomenal. Los mano a mano se multiplicaban y el Ruso respondía con seguridad. En ataque muy flojo. Mancuello y el Rolfi probaron desde afuera pero sus remates se fueron desviados. El pelotazo a las torres de arriba era una constante y sólo Pisano era el que pensaba.

Así fue que el Rojo se fue diluyendo salvo cuando el cambio de ritmo venía por Pisano. Es más, el zurdo recibió del Rolfi se perfiló y le pegó de lejos. Lucchetti hizo lo suyo e Independiente alcanzó el descuento recién a los 45 minutos del complemento. Sólo para la estadística.

Con el pitazo final se logró otra hazaña más. Sí, OTRO FRACASO. Una Humillación que parece no detenerse ni tocar fondo. No se aguanta más. Adentro de la cancha no hay respuestas, ni actitud, ni respeto por la Institución. Afuera, Brindisi no le encuentra camino y en la Sede se siguen peleando por quién conduce al club. Así estamos…gracias a todos.