Vidal: "Le pegué con el alma"

Al volante de Independiente todavía le dura la alegría por su enorme gol ante Patronato. Dijo que pateó de tan lejos porque se lo pidieron dos compañeros. Está complicada la renovación de su contrato./ Paraná. Env.especial "CLARÍN".

 

La voz llegó del más allá. Del fondo. Faltaban apenas 3 minutos. Desde allá a lo lejos, Diego Rodríguez fue el que primero le gritó: “Pegale”. No lo escuchó. Cristian Tula advirtió rápidamente el pedido del arquero. El defensor, más cerca del círculo central, lanzó enfáticamente un “Pegale Chelo”. El Chelo Marcelo Vidal captó el mensaje. Advirtió que el arquero, el mismo que en el primer tiempo le había atajado abajo un frentazo imposible, estaba adelantado. Apuntó y pum... Sacó un derechazo imponente. Fue un misil que viajó en el tiempo. Un latigazo recto que se metió entre la estirada de Bértoli y el travesaño. Sublime.

La salida del estadio Presbítero Bartolomé Grella es tumultuosa. Muchos simpatizantes locales esperan por el chico del gol de mitad de cancha para verlo, para pedirle un autógrafo o para sacarse una foto. La mayoría no lo registra: ¿cuál es el del golazo? Se preguntan. Unos menos, los allegados de Independiente que también están en la antesala del vestuario visitante, no paran de felicitarlo. Entre ellos está su pequeño hermanito Tomás y sus padres, Susana y Marcelo. El hermanito no se despega ni un segundo de su lado. Mamá está Chocha y papá, después de darle un abrazo emotivo, le dice al oído “Gracias hijo”.

Después de los apretujones y de los flashes Vidal habla con Clarín de esa jugada que sin dudas marcará su carrera. “En el vestuario el Ruso Rodríguez me dijo que él me pegó el grito. Yo lo escuché a Tula. Voy a quedar bien con los dos y le doy media asistencia a cada uno, ja...”, comenta entre risas este volante central que el 15 de enero cumplirá 23 años.

Para comprobar que lo de anteanoche no fue casualidad, hay que ir al archivo de la Reserva. En 2011, el 25 de agosto, en el predio de Domínico, Vidal le marcó un gol igualito a Estudiantes. La única diferencia que aquel pegó en el palo izquierdo del arquero platense y se metió. “Fueron muy parecidos. Las dos veces la pelota estaba un metro detrás del punto del medio campo. Fue un calco”, rememora.

-Seguro que a este gol lo van a comparar con el de Chilavert a Burgos o con el de Calderón a Córdoba...-Sí, pero para mí no se compara con ninguno. Es un gol soñado. Primero porque faltaba nada para terminar el partido y porque este gol nos dio un triunfo muy importante para terminar bastante bien este año que fue muy duro.

-¿De verdad lo viste adelantado al arquero?
-Sí. Desde el primer tiempo advertí que jugaba adelantado. Después de que el árbitro sancionara falta tuve unos segundos para verlo. Me gritaron y le pegué con el alma.