El nuevo DT prueba

Por Nahuel Lanzillotta; "CLARÍN".

En su segundo día dio muchas indicaciones, trabajó en todas las líneas y dejó algo claro: nadie tiene el lugar asegurado. Salir jugando de abajo. Es la idea de De Felippe, aquí con Morel Rodríguez y Lucas.

Hay una embarcación, abandonada, maltrecha, que navega a la deriva. Sin rumbo, hace un tiempo largo que su tripulación no logra orientarse. La bandera roja ya no flamea en lo más alto de su mástil. El agua en su recámara ya llega al techo. Viene de perder recientes batallas (todavía no ganó en la B Nacional) y los daños son visiblemente profundos. Parece un barco fantasma este Independiente que hace poco se quedó sin su último capitán, Miguel Brindisi, con quien se animó a hacerle frente a la tormenta perfecta del descenso y aún no pudo recuperarse. Ahora, su nuevo líder quiere empezar a recomponer las grietas para salir del mar muerto y dejarse llevar por la corriente hacia el deseado ascenso. En su segundo día al frente del equipo de Avellaneda, Omar De Felippe ya buscó que los jugadores asimilen su impronta. Rápido, sin perder el tiempo que no tiene, el entrenador le dio las primeras pautas al plantel de cómo quiere que sea su Independiente.

En la mañana de Villa Domínico, De Felippe dividió la cancha en dos sectores. Trabajar en defensa y en ataque fue la idea. Son, al cabo, los puntos más flojos de un equipo que recibe muchos goles y hace poquitos. Quiere darle orden e indentidad. Da muchas indicaciones.